El funeral oficial de San Martín se realizó el 28 de mayo de 1880. (Repatriación de los restos de San Martín. El Mosquito, año XVIII, número 908, 30 de mayo de 1880, p. 4).
En 1880 los restos de San Martín arribaron al puerto de Buenos Aires en el buque «Villarino» para ser conducido en una carroza fúnebre construida por artesanos ingleses que tomaron como modelo la que había conducido en 1852 el ataúd de Wellington (el general que triunfó ante Napoleón en Waterloo). El cortejo hizo pie en la plaza donde lucía el monumento ecuestre, y luego siguió hasta la cripta especialmente construida en la Catedral metropolitana. El discurso del ex presidente Domingo F. Sarmiento fue contundente al señalar las virtudes y servicios del Gran Capitán a la revolución republicana y al definir el homenaje como la celebración pública más importante del siglo XIX.