La otra bandera corresponde al Regimiento de Valdivia, un cuerpo fijo de infantería apostado en los confines australes del Reino de Chile para afianzar la soberanía del Rey de España y defender los territorios de la amenaza de imperios rivales y de las parcialidades indígenas no sometidas por las autoridades coloniales en el siglo XVIII. Durante el proceso de la independencia chilena iniciado en 1810, obtuvo particular protagonismo en los conflictos políticos y militares que dividieron a las elites de las provincias de Concepción y de Santiago de Chile y gravitaron en la derrota de la Patria Vieja en 1814. La bandera fue rescatada por el capitán de granaderos a caballo Lino Ramírez de Arellano en la villa de Rancagua durante la dispersión de las tropas realistas vencidas en Chacabuco, y enviada a San Martín el 23 de febrero de 1817.
El estandarte exhibe el Escudo Real con las Aspas de Borgoña de las Sencillas. Las Aspas simbolizan el sacrificio del apóstol o mártir San Andrés, acaecido en el siglo I, que fue adoptado como patrono de la casa ducal de Borgoña como símbolo de la defensa de la fe católica ante la reforma religiosa de Lutero; un símbolo que en América sirvió al poder colonial para representar la lucha o cruzada contra los «infieles» o «bárbaros».