La dimensión monumental del recuerdo en la provincia de Mendoza cobró impulso a fines del siglo XIX a raíz de diversas iniciativas de los admiradores del ilustre héroe.
Mendoza no podía permanecer al margen de la agenda conmemorativa que enaltecía al Padre de la Patria. Menos aún, después de que Bartolomé Mitre hubiese visitado la provincia en 1883 para recoger información que le permitiría publicar, en 1887, la monumental obra que tenía a San Martín como hilo conductor de la historia en la que colocó la excepcionalidad de la revolución rioplatense en el concierto de las revoluciones sudamericanas.