Las claves de la expansión vitivinícola
El rápido incremento de la elaboración y el consumo de vinos, que se vieron favorecidos por el ingreso masivo de inmigrantes de países europeos y la inversión o reinversión de capitales en la construcción de bodegas, transformaron la economía y la sociedad mendocinas.
Inmigrantes italianos llegados a Buenos Aires a principios del siglo XX (Archivo General de la Nación).
La moderna economía vitivinícola logró colocar su producción en el mercado nacional y sustituir rápidamente al vino importado. Los emprendimientos productivos se multiplicaron y se extendieron a la provisión de insumos, bordalesas y maquinarias como a los productos derivados.
Las redes de distribución y comercialización también se ampliaron hasta alcanzar las principales ciudades de provincias como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
El mercado de trabajo adquirió dinamismo y flexibilidad para jornaleros y trabajadores con baja calificación; sin embargo, fue necesario el ingreso de mujeres, que se desempeñaban como lavanderas, cocineras y planchadoras, o más de una remuneración masculina para lograr la subsistencia familiar.
La recaudación tributaria originada en el cobro de patentes, el derecho de invernada y la contribución territorial poco a poco fue superada por la originada en impuestos específicos a la uva y el vino, lo cual permitió expandir y sofisticar la estructura administrativa del Estado provincial.
Se crearon la Oficina Química para el control de la genuinidad del vino y las primeras oficinas de estadísticas oficiales y recaudación de impuestos internos, y siguieron muchas otras en todas las reparticiones estatales.